Cuento de Fútbol, Brian Meneses.

¡Chutea!


Uno a uno con el marcador empatado. Capaz decepcionado solo miraba hacia las gradas logrando contar.


-Once… doce… trece. ¿Dónde estará? Uh, ahora son once de nuevo. 


De las trece personas que miraban el partido justo se fueron dos. Él sólo esperaba a una persona, persona que no había llegado en los setenta y nueve minutos que pasaron. Quedaban once. No importaba por donde lo mirara, simplemente quedaban once. Recordó entonces que, a sus once años, lo veía gritándole a la TV.


-¡Chutea!¹ ¡No te cuesta nada arriesgarte a chutar!


Con emoción y brillo en sus ojos vió como el diez del Real Madrid recibía el centro que le había pasado el nueve de su equipo. Lo paró con el pecho y con una media volea logró definir la victoria de su equipo en partido más importan de la Liga de Campeones.

-Ya no hay esperanzas – dijo para sí mismo y al parecer para nueve personas más.

- ¡Le daré una paliza a quien te haya enseñado esa frase! ¡No te quedes quieto! ¡Busca el balón y chutea!

¹chutar: patear el balón o la pelota fuertemente con el pie.

Lo vió. La persona que esperaba había llegado, con ocho personas más de los que sólo conocía a unos cuantos. Otra vez eran once. Con una sonrisa de oreja a oreja, como si de repente se hubiera vuelto loco, corrió hacia el área del portero. Su compañero tenía el balón, ese nueve tan confiable, su amigo de toda la vida, su mejor amigo que le lanzó un pase certero, un centro.

De repente, en su mundo, desaparecieron todos los jugadores de la cancha a excepción de él y el portero. Era eso o nada. A segundos de terminar el partido, mejor dicho a nada.

-¡¡Chutea!! – gritaban su esperado espectador y compañía.

La paró con el pecho. El diez en su camiseta resaltaba. Con una media volea dispara haca el interior del arco rival. Más que un balonazo fue un cañón. El arquero ni se movió y al final resultó en un gol.


Fin

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