El arma de Sansón. Emily González Infante, 2do 1era TT

 El Karma de Sansón

En algún lugar de una playa de Pinamar (Buenos Aires), hay un vecindario de clase media con un parque donde los perros salen en la mañana y en la tarde a pasear para tomar aire, hacer sus necesidades y jugar consus amigos (los otros perros). 

Todos eran felices y disfrutaban de la compañía de los otros, se tenían confianza y se cuidaban entre sí. Además  sus amos los querían.

Pero un día en la tarde se mudó un nuevo vecino al vecindario que tenía un perro llamado Sansón. Los demás perros, con sus olfatos desarrollados ,lograron captar el olor de un nuevo miembro en el vecindario. Todos estaban ansiosos de conocerlo.

Simbad era uno de estos animales felices que vivían allí. Esa tarde, jugaba como siempre en el parque y deseaba conocer al nuevo vecino. Imaginaba que fuera un perro pequeño como él o más diminuto aún. Quería dejar de ser el más chiquitito del barrio.

La mañana siguiente fue distinta; todos los perros estaban alterados, ladraban a sus amos para que los llevaran al parque.

Simbad, como los otros estaba ansioso, miraba hacia todas las esquinas para ver si se acercaba el nuevo amigo

De pronto, llegó  el nuevo vecino con su mascota Sansón. Todos los demás, al verlo quedaron sin poder ladrar, se asustaron al ver el tamaño gigante del nuevo vecino canino. Hasta  comentaron entre ellos: – Es muy grande pero seguro es buen perro – 

Minutos después s todos salieron a jugar como lo hacían habitualmente. Inesperadamente algo interrumpió la tarde.Sansón  se le fue encima a Simbad y lo mordió sin motivo alguno,.Cuando los demás perros quisieron intervenir, el gigante animal los intimidó.

 Desde ese día las mañanas no eran lo mismo, ya los perros no querían salir a pasear por temor al nuevo vecino.

Tres meses después, durante  la madrugada llegó una tormenta a la Playa. Los vecinos salieron con las pertenencias más valiosas para ellos, y las de sus mascotas hacia el refugio del club. La tormenta crecía y era aterradora. Entonces el dueño de Sansón pensó que no lo aceptarían en el refugio con su perro. Decidió dejarlo y correr para salvar su propia vida.

El día que siguió a aquel desastre presentó mucho trabajo para los vecinos. Hubo que limpiar todo lo que estaba destrozado. De a poco, todos retornaron a sus hogares con sus mascotas. Pero no había rastros de Sansón, había desaparecido. Para los demás perros fue un alivio.

Pasaron varios  meses y el vecindario se recuperó de esa dolorosa experiencia  y los perros volvieron a su vida cotidiana de paseos y juegos en el parque.

En su reunión de cada mañana, dueños y perros  se preguntaban dónde estaría el perro

grande.

Nadie sabía que Sansón, sentirse amenazado por la tormenta corrió por mucho tiempo para alejarse del peligro. Tanto se alejó que en un momento ya no supo dónde estaba. Se escondió bajo un puente de madera hasta que la tormenta pasó. Cuando todo estaba más tranquilo, salió y vio que el lugar al que había llegado era un vecindario verdaderamente peligroso. Sin embargo Sansón confiaba en que por su tamaño no podría pasarle nada malo. Se equivocó. Inesperadamente lo rodeó una jauría de perros furiosos, casi salvajes que lo miraban amenzantes. Ellos lo consideraron un extraño de inmediato y lo acorralaron. Nada lo salvó de aquel escarmiento. El ataque lo dejó muy mal herido. Aquellos perros lo lastimaron y lo expulsaron del pueblo. Estaba perdido, sin tener idea de cómo regresar,sin agua ni comida y lastimado..

Su desesperación creció mientras intentaba volver a su hogar. Recordó lo mal que había actuado con los otros perros y se arrepintió de sus acciones contra Simbad que era más pequeño que él.

Una mañana  el pequeño Simbad salió  con su amo en el coche. Viajaron a otro barrio para comprar algunos  alimentos. Cuando iban por una ancha avenida, Simbad se asomó a la ventana y reconoció a Sansón. Entonces comenzó a ladrar con todas sus fuertas para que su amo lo entendiera. El hombre frenó bruscamente para entender qué estaba pasando y vio a Sanson muy mal herido tirado, al sol junto a un terreno baldío. Inmediatamente se acercó y lo subió al auto. Cuando Sansón despertó estaba en su casa, recuperándose de las profundas heridas .

Días después,  Sansón se recuperó y salió  al parque donde estaban los demás perros .Les pidió disculpas,. Todos aceptaron  lo aceptaron  porque olieron que era verdad lo que decía. Fue allí donde nació una fuerte amistad. Simbad y Sansón fueron buenos amigos por siempre.

Emily González Infante , 2do 1era TT


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