Una Guerra Diaria Salomón Ezequiel Balás

Una guerra diaria

El guarda toca el silbato,
se acomoda con el resto de la gente
en el estribo.

El tren ya va a diez,
un hombre salta los molinetes apresuradamente
y mira todos los estribos llenos de gente.

De pronto, desde uno, le dicen rápido "Vení, vení"
como si fueran soldados que se juegan la vida.
Ya en el estribo el hombre por fin se tranquiliza.

No es una guerra bélica,
solo es contra el tiempo.


Salomón Ezequiel Balás

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